El viaje del sentido
Sobre el propósito, de dónde sale y para qué es necesario
Hola, soy Juan. Mi visión es compartir contigo pensamientos que no me puedo quitar de la cabeza y que creo que todo el mundo debería de conocer. Lo que me funciona a mí también te puede funcionar a ti 🫡
Un viajero se cruza con un hombre que trabaja golpeando piedras bajo el sol abrasador.
—¿Qué estás haciendo? —le pregunta.
—Estoy rompiendo piedras, ¿no lo ves? —responde, sin levantar la vista.
Unos metros más adelante, ve a otro haciendo lo mismo.
—¿Y tú, qué haces?
—Estoy ganándome la vida para alimentar a mi familia —dice, con un tono algo más digno.
Sigue caminando, y encuentra a un tercero, también cubierto de polvo, también sudando.
—¿Y tú? ¿Qué haces?
Este se gira, sonríe, y dice:
—Estoy construyendo una catedral.
Los 3 hombres hacen lo mismo: picar piedra. Pero lo que cambia no es la tarea, ni siquiera el esfuerzo.
Cambia la narrativa. El enfoque.
No hará falta que desgrane su significado, ya te haces una idea.
Así, voy a intentar resistir la tentación de sobreanalizar una parabola tan afinada.
Quizá esta historia te suene. Es un clásico.
Pero es que para lo de hoy me viene como anillo al dedo: El propósito vital.
Analizado hasta la saciedad por autores, conferenciantes, psicólogos... se ha observado desde todos los ángulos.
Estamos en el punto en el que "Encuentra tu propósito vital" suena más como un eslogan de tazas motivacionales que como algo real.
Aun así, creo que hay mucho que rascar aquí.
El hombre que tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo
~ Friedrich Nietzsche
¿Qué es el propósito?
El propósito no es lo que haces, sino lo que le da sentido a lo que haces.
Si no consigues justificar tus acciones con esa meta o proyecto mayor, lo más fácil es que te atrape la nada.
Nietzsche dejo claro que, en un universo sin un significado preestablecido, el propósito es una creación individual que nos permite superar la sensación de vacío.
Es como un mecanismo de defensa para sobrevivir al hecho de que somos una partícula de polvo en el mundo.
Con un poco de contexto es fácil ver que no somos significativos a nivel individual.
Que nuestras acciones cuentan más bien poco y que si desapareciéramos el mundo seguiría girando sin problema.
Dentro de estas premisas tan negativas, ¿Qué sentido tiene entonces hacer cualquier cosa?
Es ahí donde entra este mecanismo de defensa. Es nuestra respuesta más sana a esa pregunta.
Algunos psicólogos como Viktor Frankl opinan que encontrar propósito es una necesidad psicológica fundamental.
Este hombre sabe de lo que habla, es el autor de El hombre en busca de sentido.
Este libro (que por cierto te recomiendo) expone como hasta en las circunstancias más extremas, el propósito es lo que sostiene nuestra voluntad.
Vale. Hasta aquí todo bien. Tenemos claro que es necesario.
Construir propósito
Pero honestamente, ¿Cómo se consigue propósito? ¿Se crea? ¿Se encuentra?
Es un tema complicado, al final es muy personal.
No creo que cada uno tengamos solo uno. Tampoco creo que se descubra como una revelación divina.
Creo que algunas veces se descubre/construye (según como lo quieras ver), poco a poco, por medio de acciones cotidianas, objetivos y voluntad.
Que se termina manifestando si le dejamos la puerta abierta. Que es dinámico y cambiante. Y que se adapta a nuestra vida.
Aterrizando un poco todo esto. Hace un tiempo lei una frase muy bien hilada en Instagram:
La forma de encontrar propósito es subir colinas empinadas sin parar. Hasta encontrar una con una cumbre muy complicada que, además, se sienta como si estuvieras bajando.
Básicamente, probar cosas nuevas hasta que des con la que te hace vibrar.
Yo es a lo que llevo ya un tiempo dedicándome. De hecho, esta newsletter es fruto de ese camino de prueba, error y continuación.
Al final la propia búsqueda de propósito puede tratarse como un propósito en sí mismo. El meta-propósito.
Lo que quiero decir es que hay que tener paciencia. No es una cosa de un día para otro.
En fin.
Hay técnicas más elaboradas como el famoso 'ikigai' japones. Encontrando el punto intermedio entre:
- Lo que te amas hacer
- Lo que el mundo necesita
- Lo que eres bueno haciendo
- Por lo que te podrían pagar
Y maneras más simples como definiendo objetivos grandes y elaborando estrategias para alcanzarlos.
En el camino de acercarse a esos objetivos probarás muchas cosas y conocerás a muchas personas. Durante ese trayecto presta atención a lo que te hace sentir vivo y síguelo.
Hay muchas formas. No quiero que te quedes con una manera concreta.
Solo quiero que te quedes con que es algo necesario.
También que no es fácil. Pero si lo fuera no tendría gracia, como todo.
En última instancia, encontrar tu propósito es un proceso continuo de autodescubrimiento y exploración.
Yo lo guío con curiosidad. Cada uno que le ponga el combustible que le funcione.
Y otra cosa. No se trata de amoldarte a un propósito prefabricado, se trata de construir tu propio "para qué".
No caigas en la trampa de perseguir propósitos aceptados/impuestos socialmente como ganar mucho dinero o viajar por el mundo.
Aunque sea, no persigas ese tipo de cosas solo porque lo viste en Instagram. Si lo haces que sea al menos por algo un poco más personal.
Hazme el favor y mándaselo a alguien que sabes que le hace falta esto:
Y hasta aquí por hoy.
Espero que te resulte útil. Y sobre todo, que lo pongas en práctica.
Feliz Semana Santa. Nos leemos el próximo viernes.
Un fuerte abrazo.

La perspectiva de construir propósito a partir de la acción cotidiana ofrece un enfoque mucho más realista que buscar una revelación repentina.
Y creo que integrar el propósito como parte de un proceso dinámico de autodescubrimiento conecta mejor con la complejidad real de nuestras vidas.