Bitcoin no es dinero. Es una grieta en el sistema.
Bitcoin desde el punto de vista filosófico.
Hola, soy Juan. Mi visión es compartir contigo pensamientos que no me puedo quitar de la cabeza y que creo que todo el mundo debería de conocer. Lo que me funciona a mí también te puede funcionar a ti 🫡
Hoy no voy a hablar de inversión, ni especulación o ganar dinero. Tampoco de informática ni tecnología.
Quiero darte el ángulo más importante de Bitcoin. Que suele ser el más ignorado.
La privacidad es necesaria para una sociedad abierta en la era electrónica.
– Manifiesto Cypherpunk, 1993
Vivimos en un mundo que funciona con candados invisibles.
Nos acostumbramos a entregar nuestras huellas, nuestros gustos, nuestras rutas diarias.
Y también, como quien no quiere la cosa, nuestro dinero.
Gobiernos que vigilan, bancos que bloquean, algoritmos que deciden quién puede participar en la economía y quién no.
El efectivo, ese último refugio anónimo que escapa al control central… y va desapareciendo.
Se presenta como un avance. Habitualmente por motivos de seguridad, evitar actividades delictivas y tal.
Pero es una renuncia a tu libertad. Desde el punto de vista de la privacidad pero también desde tu soberanía individual.
Puede parecer una exageración pero ya tenemos ejemplos más que de sobra de como entregar ese control juega en nuestra contra:
- Manifestantes con sus cuentas bancarias bloqueadas sin orden judicial ni previo aviso (Canadá en 2022 durante las protestas del Freedom Convoy)
- Donaciones bloqueadas por plataformas por motivos políticos (2021, GoFundMe bloqueó más de 10 millones de dólares donados al mismo convoy de camioneros)
- Ciudadanos que ven sus ahorros desaparecer por decreto. (2013, Chipre impuso una quita forzada sobre depósitos bancarios superiores a 100.000€)
Hay muchos más.
Esto no es nuevo. Lleva ya muchos años pasando siguiendo una tendencia aparentemente imparable.
O no.
El origen
En 2008 el sistema financiero colapsó. Y quienes lo habían hundido... fueron rescatados.
Fue la enésima prueba de que el dinero tradicional está amañado.
Cambian las reglas. Cambian las cifras. Pero el ciudadano siempre paga.
En ese contexto, había gente trabajando tratando de solucionar estos problemas.
Satoshi Nakamoto publicó un paper de nueve páginas y liberó el código de Bitcoin.
Un dinero que nadie controla. Un protocolo que no necesita permiso. Un sistema que nadie puede apagar.
No fue solo un invento tecnológico. Fue un acto de disidencia.
Bitcoin no salió de la nada.
Fue el fruto maduro de una semilla plantada por los Cypherpunks.
Una red de criptógrafos, informáticos y anarquistas digitales que, desde los 90, veían con claridad hacia dónde íbamos:
Hacia un mundo donde todo sería vigilado, todo sería registrado, todo sería controlado.
Intentaron crear dinero digital sin intermediarios: Digicash, b-money, Hashcash.
Fallaron. Pero cada intento enseñó algo. Hasta que alguien juntó todas las piezas.
Tras la creación de Bitcoin, Satoshi desapareció.
Y eso es lo más poderoso.
Bitcoin no tiene fundador visible. No tiene CEO. No hay nadie a quien meter en la cárcel, chantajear o comprar.
Es código libre y abierto. Como una idea que ya no puedes des-inventar.
A día de hoy sigue sin conocerse su verdadera identidad. Ni siquiera si es una persona real o un grupo... nada.
¿Para qué sirve Bitcoin?
Bitcoin es soberanía personal. Sirve para escapar del control económico.
Es descentralizado y pseudónimo.
Te permite operar fuera del sistema sin un operador central. Robándole la visibilidad y el control al sistema.
Tiene:
- Lo mejor del efectivo (la privacidad y la soberanía personal),
- Lo mejor del oro (es escaso y por tanto deflacionario, no pierde valor por la inflación)
- Lo mejor del dinero digital (agilidad de transacción y portabilidad)
Estas características reunidas bajo el mismo activo, para mi gusto, lo hacen uno de los mejores inventos de las últimas décadas.
No es una moda. Es una salida de emergencia.
Cuando el dinero se vuelve una herramienta de castigo y opresión... ahí es donde Bitcoin más brilla.
Lo han intentado destruir
Han dicho que es lento, contaminante, inútil, peligroso. Lo han regulado, lo han perseguido, lo han ridiculizado.
De hecho, lo han prohibido sin éxito en varios países (Afganistán, Bangladesh, Egipto, Qatar, ...)
No es casualidad que los países que más temen a Bitcoin sean también los que más restringen la libertad individual, el acceso a divisas, y el derecho a disentir.
Digo que lo prohíben sin éxito porque mucha gente lo sigue utilizando (intercambios P2P)
Bitcoin sigue ahí. Y cada vez que el mundo se desmorona un poco más, gana relevancia.
No depende de confianza. Nadie puede imprimirlo. Nadie puede confiscarlo sin tu clave.
No te quiero dar métricas sobre su relevancia. No creo que eso sea importante hoy.
Y por supuesto, aun es demasiado joven como para asegurar su longevidad futura en el largo plazo.
Pero ya ha sobrevivido a todo tipo de intentos de destrucción. Sigue solucionando el problema para el que fue concebido.
Conclusión
Bitcoin no es un plan para hacerse rico. La edición de hoy no es un consejo de inversión.
Como dije al principio, no estoy hablando de dinero.
Solo busco hacerte pensar un poco y darte una alternativa.
Es cosa tuya si decides tirar del hilo y profundizar.
No tienes que ser un experto para entender esto. Solo tienes que hacerte una pregunta:
¿Qué harías si mañana te quitan el acceso a tu dinero?
Llevaba tiempo queriendo hablar sobre esto.
Creo que es clave que lo tengas en la cabeza. Y te quites todo ese humo de especulación que se le suele asociar.
Bitcoin no es eso ni nació para eso. Nació para lo que te acabo de explicar aquí.
Espero que te pareciera interesante.
Hazme el favor y mándaselo a alguien que sabes que le hace falta:
Nos vemos la semana que viene con más.
Un fuerte abrazo.
